Mercados en rebote y Europa contra las cuerdas

El programa Dinero y Más, conducido por Raúl Mas, ofreció una nueva radiografía del pulso económico global y del convulso escenario geopolítico, en un diálogo profundo y sin concesiones con su invitado Alfredo Faubel. A partir del intercambio entre el anfitrión y el ingeniero químico y empresario de origen europeo, se desprende una lectura tan inquietante como reveladora: mientras los mercados financieros intentan recuperar el aliento tras semanas de volatilidad, Europa enfrenta, según Faubel, la factura de años de decisiones erráticas que la han relegado a un rol secundario en el tablero mundial.

Mas abrió el programa recordando que Dinero y Más sigue de cerca los movimientos de los índices bursátiles, los bonos, las economías nacionales, el mundo de los negocios y del emprendimiento, pero también se propone ir más allá de las cifras para explorar las fuerzas estructurales que moldean la realidad global. En ese marco, destacó la trayectoria de Alfredo Faubel, formado en el Instituto Federal de Tecnología de Suiza —equivalente europeo del MIT—, con experiencia en Harvard Business School y creador de un modelo de economía circular que transforma plásticos reciclados en productos de madera sintética. Más allá de su faceta empresarial, Fadel se ha convertido en una voz autorizada para interpretar el panorama europeo, región que conoce de primera mano por su historia personal y profesional.

En el frente financiero, Mas describió un escenario de sobresaltos y recuperación. Tras un “sell-off” reciente, impulsado por temores de una posible burbuja en el sector de la inteligencia artificial, los mercados han mostrado una clara reversión de tendencia. Las sólidas cifras de gigantes tecnológicos como NVIDIA y otras empresas del llamado grupo de los “Magnificent Seven” han devuelto optimismo a los inversores. El Dow Jones, que había perdido impulso tras acercarse a los 47.000 puntos, volvió a situarse en torno a los 46.950, nuevamente en territorio positivo. En líneas generales, todos los grandes índices —Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq— apuntan a cerrar el año con retornos cercanos al 18, 19 e incluso 20%, un desempeño extraordinario especialmente para el sector tecnológico.

Sin embargo, la euforia bursátil contrasta con señales preocupantes en la economía real. Las ventas minoristas del tercer trimestre y los datos de confianza del consumidor reportados por el Conference Board resultaron inferiores a lo esperado, generando dudas sobre la fortaleza del consumo de cara a la temporada navideña. En ese contexto, la Reserva Federal enfrenta un dilema: decidir si un nuevo recorte de tasas en diciembre es necesario para contrarrestar una posible desaceleración económica y evitar un escenario de estanflación. Mas anticipó que esa definición marcará el pulso de los mercados en el cierre del año y el arranque de 2026.

El núcleo más intenso de la conversación llegó cuando el conductor introdujo el tema que domina titulares internacionales: la posibilidad de un acuerdo de paz para poner fin a la guerra en Ucrania. Según lo conversado en el programa, un plan inicial de más de 20 puntos, favorable a Rusia, habría sido reemplazado por una propuesta más equilibrada. No obstante, Fadel se mostró implacable en su análisis del rol europeo. A su juicio, el continente ha quedado completamente marginado de las negociaciones, reduciéndose —en palabras irónicas— a “servir café y pasteles cuando empiece la ceremonia”.

Para Faubel, la guerra en Ucrania reveló la decadencia política, económica y estratégica de Europa. Criticó duramente las políticas energéticas que llevaron al cierre de plantas nucleares y a una dependencia peligrosa del gas ruso, así como los ambiciosos objetivos de descarbonización que, en su visión, debilitaron la competitividad industrial europea y dispararon los costos de la energía. Alemania, pilar histórico de la economía del continente, enfrenta ahora una desaceleración en su sector manufacturero y un aumento del desempleo, síntomas de lo que calificó como “heridas autoinfligidas”.

Según Faubel, la Unión Europea no solo demostró incapacidad para respaldar militarmente a Ucrania, sino que además contribuyó a prolongar el conflicto al desaconsejar un acuerdo temprano que pudo firmarse en Turquía meses después del inicio de la invasión. Aquel pacto, recordó, no implicaba la pérdida de territorios ucranianos. Hoy, en cambio, cualquier arreglo será inevitablemente más costoso y doloroso para Kiev. En su opinión, Ucrania fue víctima de promesas europeas que jamás se materializaron en el nivel necesario.

El invitado también cuestionó la verdadera capacidad militar del continente. Afirmó que los ejércitos europeos carecen de preparación, cohesión y recursos para desplegar una fuerza significativa en caso de una escalada mayor, y que dependerían casi por completo de Estados Unidos en términos de tecnología, inteligencia y logística. La OTAN, planteó, atraviesa una crisis de sentido: creada para contener a la Unión Soviética, hoy enfrenta un mundo transformado, con nuevas formas de guerra, nuevos actores y un equilibrio de poder distinto.

En contraste, Faubel reconoció que Rusia, aunque exhibió fallas notorias en su ofensiva inicial —como la incapacidad de tomar Kiev y los tropiezos logísticos—, ha demostrado una disposición histórica a absorber enormes pérdidas humanas para cumplir los objetivos del Kremlin. A su vez, destacó el papel emergente de nuevas tecnologías, como los drones baratos capaces de destruir equipamiento militar multimillonario, lo que evidencia una auténtica revolución en la forma de hacer la guerra. Esta transformación, advirtió, está obligando incluso a las grandes potencias a replantear sus estrategias y modelos de inversión militar.

Mas y Faubel coincidieron en que, más allá de líderes y banderas, el conflicto ha dejado un saldo devastador, especialmente para la sociedad ucraniana, con una generación diezmada, una población exhausta y un futuro incierto. En ese contexto, la eventual paz será, según lo expresado en el programa, un mal menor, pero no una victoria clara para nadie.

Así, Dinero y Más volvió a cumplir con su premisa de ir más allá de los números: no solo presentó un panorama actualizado de los mercados, sino que, en la voz de Alfredo Faubel, ofreció una crítica profunda a las estructuras de poder, a los errores de liderazgo y a las consecuencias de decisiones que, aunque se toman en despachos lejanos, terminan afectando a millones en todo el planeta.

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