La Generación Z regresa a la fe

Contra todo pronóstico y en desafío directo a la cultura secular dominante, la Generación Z está protagonizando un retorno a la fe que muchos no supieron ver venir. En Inglaterra y Gales, casi la mitad de los jóvenes asegura creer en Dios o en un poder superior, mientras que la asistencia a las iglesias también muestra un repunte sostenido. Este fenómeno, analizado en el programa Punto Clave, conducido por la periodista Lucía Navarro, revela un cambio profundo en una generación que creció bajo la lógica de la desconexión, el relativismo moral y la pérdida del sentido de comunidad.

Para el padre Orlando Lugo, sacerdote católico en Puerto Rico y entrevistado en el programa, este despertar espiritual no es una tendencia superficial, sino una respuesta directa al vacío que ha dejado un mundo decidido a expulsar a Dios de la vida pública y privada. “Durante años les han dicho que no hay verdad, que todo es relativo, que nada es sagrado. Sin embargo, el alma humana también se rebela. Estos jóvenes están cansados del ruido y del sinsentido. Están buscando la verdad que el mundo les negó”, explicó durante la conversación con Navarro.

Lejos de aceptar cualquier discurso impuesto por la cultura dominante, estos jóvenes investigan, cuestionan y profundizan. Utilizan la tecnología no solo para entretenerse, sino para comprender las Escrituras, la historia cristiana y el propósito de la vida. Según Lugo, este proceso no ocurre en aislamiento, sino en comunidad: grupos juveniles que crecen, movimientos que resurgen y espacios de encuentro donde se recuperan la amistad, la fraternidad y el servicio, valores que habían sido desplazados por la cultura hipermoderna.

La figura del Papa Francisco y la influencia de santos contemporáneos como Carlo Acutis también han tenido un impacto directo, especialmente entre los jóvenes hispanos, que ven en ellos un puente entre tradición y modernidad. La fe deja de verse como algo lejano o anticuado y vuelve a comprenderse como una fuerza viva, capaz de convivir con la tecnología, la ciencia y los desafíos de una nueva época.

Para el padre Lugo, este giro no es solamente una renovación espiritual, sino el comienzo de una verdadera revolución cultural. “Mientras muchos se empeñan en destruir los fundamentos de la civilización, estos jóvenes los están redescubriendo. Están entendiendo que la familia, la fe y la dignidad humana no son obstáculos, sino pilares de una sociedad sana”, concluyó en Punto Clave. En un mundo cada vez más desorientado, la Generación Z parece estar encontrando respuestas donde durante décadas se les dijo que no debían mirar.

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